Conoce la lechuga hoja de roble
La lechuga hoja de roble, como todas las lechugas, tiene un alto contenido de agua y fibra. También es rica en vitaminas, como provitamina A, vitamina C, vitamina K y ácido fólico.
A su vez, aporta antocianina, antioxidante natural que es el que le otorga ese color violáceo
¿Cómo conservarlas y prepararlas?
Las lechugas no son aptas para congelar. Es aconsejable conservarlas sin lavar y, si se lavan, han de consumirse en uno o dos días. Conviene mantener la lechuga aislada del resto de verduras y frutas para evitar su rápido deterioro.
Antes de consumir lechuga, es importante lavarla y retirar las hojas en mal estado. A continuación, se corta el tallo y se separan las hojas para después sumergirlas en agua (a la que también se puede añadir unas gotas de vinagre o lejía) para eliminar impurezas, lavando las hojas una a una cuidadosamente.
No deben ser cortadas ni aliñadas hasta el momento de su consumo. El sabor de la lechuga se puede complementar con hierbas frescas o secas. Se pueden preparar sabrosas ensaladas con la mezcla de diferentes variedades de lechuga o con alimentos tan diversos como frutas, huevo, lácteos, derivados cárnicos, marisco, pasta o arroz, etc.
¡Truco!: Si en el aliño se ha utilizado demasiado vinagre, se puede añadir a la ensalada unas bolitas de miga de pan para que absorban el exceso de vinagre. Pasados diez minutos se retira el pan, se añade un poco de aceite y de ese modo se arregla la ensalada.
